Cada jueves por la tarde y cada sábado, Léa, nuestra campeona regional de latte art, recibe a seis personas detrás de la barra. En el programa: una máquina para dos, mucha leche y algunas carcajadas.

Todo empieza por la leche

Un buen dibujo necesita una espuma fina y brillante, sin burbujas grandes. Léa siempre empieza por ahí: calentar la leche a 60 °C, no más, creando un remolino en la jarra.

Tres motivos, por orden

  • el corazón, el más sencillo, para coger el gesto;
  • el tulipán, que apila varios corazones;
  • la roseta, la más difícil, con su movimiento de vaivén.

«Nadie consigue su roseta a la primera. Lo más importante es verter despacio y luego atreverse.» — Léa

¿Y después?

Cada participante se lleva una ficha de ajustes para su máquina. Las plazas están limitadas a seis: reserve su horario.